Tantos recuerdos…


“El recuerdo es el perfume del alma”.


Envejecer no tiene por qué implicar la pérdida de la memoria, si bien a partir de los 65 años de edad se producen ciertos deterioros, así que es importante trabajarla. Actualmente existen varios programas de entrenamiento y estimulación de la memoria como por ejemplo los “talleres de la memoria” que se imparten en muchos centros de mayores.

Es bien sabido que la materia reciente tiende a afectarse a medida que envejecemos, sin embargo, ello no suele ocurrir con la memoria que tiene que ver con los sucesos del pasado, todo lo contrario. Al hacernos mayores podemos evocar recuerdos que habían permanecidos guardados, quizás desde nuestra infancia, en nuestro “baúl de los recuerdos” particular. Ya sean eventos que marcaron nuestra vida o pequeñas vivencias que de repente vuelven a la mente con todo lujo de detalles, con una claridad y precisión realmente sorprendentes.

Al ir acumulando años y experiencias, también vamos acumulando multitud de recuerdos. Algunos son hermosos y al revivirlos nos llenan nuevamente de felicidad.

(Del libro “Mindfulness para mayores!”. María Teresa Palomas.)