Ser natural es la más difícil de las posturas.


La naturalidad siempre va unida a la espontaneidad.


La naturalidad es una virtud que nos permite mostrarnos tal como somos, comportarnos de acuerdo con nuestra propia naturaleza y modo de ser. Aunque esta virtud depende de la espontaneidad, ayudaremos a que nuestro encanto natural aflore si…

• Apreciamos los placeres sencillos.
• Somos amables con todo lo que nos rodea.
• Vestimos con comodidad y discreción, de acuerdo con nuestra forma de ser y con lo que requiere cada ocasión.
• No nos esforzamos en acaparar la atención de los demás.
• Evitamos hablar todo el rato de nosotros mismos, de nuestros logros y éxitos.
• No exaltamos ni menospreciamos a los demás.
• Somos generosos con la vida.

“Entre dos explicaciones, elige la más clara; entre dos formas, la más elemental; entre dos expresiones, la más berve”.

(Del libro “El coaching de Oscar Wilde”, de Allan Percy.)