Mindfulness para mayores.

Meditar caminando


Meditación andando.


Caminar es una de las muchas cosas que damos por sentado, es algo que hacemos automáticamente, sin pensar. Como todo lo que normalmente hace nuestro cuerpo, es algo realmente extraordinario. Aunque no siempre puede ser algo tan obvio.

Algunas personas nunca han podido caminar, otras tienen grandes dificultades para moverse, mientras que otras se encuentran recluidas en una silla de ruedas o confinadas en un lecho.

Lo más probable es que con el paso de los años nos encontremos con problemas motrices. Dolores y rigidez en las articulaciones, falta de equilibrio, las rodillas que no responden. Quizá incluso necesitemos algún apoyo, ya sea el brazo de un hijo o el de la cuidadora, o bien la ayuda de un bastón, una muleta o un caminador.

Sea como sea, piense que al realizar esta meditación no pretendemos ir a ningún sitio, ni hemos de llegar a ningún lugar. Simplemente, en cada momento, estamos donde estamos.

Puede caminar a un ritmo lento o también de un modo más rápido. Puede practicar a solas en casa, o en grupo. Sin ayuda o con el caminador. Se trata de estar realmente presentes en cada paso que damos. Con plena conciencia y aceptación del momento.

También puede practicar de forma más informal cuando esté paseando por la calle o por el parque.

• Tome conciencia de su postura de pie.
• Tome conciencia del hecho de que está caminando.
• Observe atentamente como se está desarrollando el movimiento.
• Deténgase por un momento y simplemente observe lo que está delante de usted.
• Siga con el paseo. Camine atentamente, paso a paso.

(Del libro “Mindfulness para mayores”. Mª Teresa Palomas.)