Lugares simbólicos.


Los espacios para recuerdos.


Los lugares importantes de nuestra vida, tanto los que existen realmente como los que “solo” existen en nuestro espíritu, son poderosas señales de reconstrucción que hacen aflorar a nuestra conciencia recuerdos que creíamos haber olvidado hacía tiempo. Un paseo de esta índole por nuestro lugar de origen puede hacer aflorar todo un tesoro de recuerdos.

Al mirar al jardín de infancia al que iban nuestros hijos, pensamos en nuestra vida de entonces y la comparamos con la de hoy. Nuestra vieja escuela despierta recuerdos de desafíos pasados, éxitos y fracasos.

Todos esos lugares y los recuerdos vinculados a ellos pueden desencadenar en nosotros alegría o desasosiego, poniendo de manifiesto determinados aspectos que exigen nuestra atención y hacen aflorar a nuestra memoria cambios o evoluciones importantes en nuestra vida.

Los lugares simbólicos devuelven a nuestra conciencia recuerdos olvidados hace tiempo. Además, esos lugares sirven como espacios para otros recuerdos.

Algunos lugares de nuestro pasado pueden adoptar también un significado simbólico que va mucho más allá del lugar propiamente dicho. Este fenómeno lo encontramos con frecuencia en la literatura.

(Del libro “Los siete regalos de la memoria”. Robin Lohmann.)