La vida no es complicada.

La vida no es complicada


Somos nosotros los complicados.


Pascal nos aconsejaba que no saliésemos de nuestro cuarto si lo que pretendíamos en esta vida era se felices.

El contacto con el exterior implica aprendizaje y a menudo placeres, pero también desencuentros e incomprensiones. El problema es que al final siempre salimos a la calle para ver qué nos aguarda en ella. Y en la calle las cosas no resultan fáciles por mucho que haya semáforos, porque hay conductores que se los saltan.

Siempre nos acometen imprevistos que ponen a prueba nuestros nervios y nuestra capacidad de actuar con sencillez, sin complicar más las cosas.

Los problemas más complejos suelen tener soluciones sencillas porque, como nos recuerda Oscar Wilde, la vida es mucho más simple de lo que imaginamos.

Nuestra tendencia a hacer difícil la fácil nos lleva a complicarlo todo, por lo que una de las claves de la felicidad es dejar de hacer nudos -fruto de procesos mentales subjetivos- en los hilos de la realidad.

(Del libro “El Coaching de Oscar Wilde”, de Allan Percy.)