El lenguaje del recuerdo

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Las cinco formas principales de recuerdos simbólicos.


Los recuerdos simbólicos pueden subdividirse en cinco formas principales: objetos, lugares, personas, situaciones, y fases de la vida.

A diferencia de lo que ocurre con los recuerdos paralelos, en los que la vinculación entre el recuerdo y la situación actual es con frecuencia directa y evidente, los recuerdos simbólicos son a menudo de mucha más difícil comprensión.

Un recuerdo concreto se convierte en símbolo de un tema determinado de nuestra vida y lo resume en imágenes. En estos casos, sin embargo, el objeto, el lugar, la persona, la situación o la fase de la vida apenas tienen significado en sí, y sirven principalmente como medio de transporte para el significado más profundo.

Objetos simbólicos, objetos del camino
El valor de un objeto no lo configuran sus características físicas ni el material del que está hecho, sino que contiene además asociaciones simbólicas, significados y -sobre todo- recuerdos.

Lugares simbólicos, centros de peregrinaje del recuerdo
Todos tenemos lugares en los que nos complace estar particularmente y/o a los que vinculamos experiencias y conocimientos importantes en el plano personal.

Personas simbólicas, compañeros de camino importantes
Nuestros recuerdos están poblados por personas, personas que conocemos o hemos conocido bien y con los cuales hemos compartido experiencias vitales importantes.

Situaciones simbólicas, mensajes de lo vivido
Exactamente como los objetos, lugares y personas, hay también determinadas situaciones que de alguna manera nos impresionaron en el pasado y por eso han permanecido en nuestro tesoro de recuerdos como símbolos.

Estaciones vitales simbólicas, paisajes del presente
A veces los recuerdos despliegan ante nuestros ojos un capítulo entero de la vida: nuestra infancia, el primer puesto de trabajo. Cada uno de esos capítulos anteriores contiene asociaciones mentales específicas que están vinculadas a lo vivido.