El concepto de flujo.


Fluir la vida en la vejez.


El concepto de flujo (flow) fue introducido en la literatura profesional durante la década de los noventa.

En la experiencia de flujo la persona se encuentra tan abstraída por la labor que está realizando que pierde la conciencia de sí misma, el tiempo transcurre sin sentirlo y experimenta un considerable grado de satisfacción.

Esta experiencia la consigue cuando realiza actividades en las cuales se siente involucrada y su atención se encuentra plenamente pendiente de lo que está haciendo (redactar un informe, lavar los platos, escribir un libro, pintar un cuadro, revisar el funcionamiento del motor de un coche, coleccionar sellos, conducir un rebaño, pedalear en bicicleta, escalar montañas, cocinar, etc.).

Estar en flujo comporta: “un estado de ánimo positivo” (disfruto, me siento feliz, me gusta), “habilidad” (soy capaz de hacer lo que hago), “concentración” (me implico por completo, no me distraigo) y “motivación intrínseca” (me apetece seguir haciéndolo).

En estado de flujo, el anciano olvida su edad, pierde la sensación del paso del tiempo y sus preocupaciones, al menos momentáneamente, desaparecen. El criterio más importante para identificar la experiencia de flujo es la sensación de control que se experimenta.

Estar en flujo equivale a percibir físicamente que estás vivo y que vale la pena continuar viviendo.

(Del libro “Olvida tu edad”, de Ramón Bayés.)